La epidemia y la cura de la depresión

Por muchas razones, los que vivimos en América deberíamos ser las personas más felices sobre la faz de la tierra. ¿Las razones?, baja mortalidad infantil, seguro médico universal, comida en exceso, mayor expectativa de vida y muchas comodidades materiales. Deberíamos tener una menor incidencia de depresión que nuestros antepasados, los cuales tenían una vida más dura que la de nosotros (muerte súbita de un niño, enfermedad incapacitante o un asalto violento, ya fuera por una tribu adversaria o por cualquiera de los colonizadores

A lo largo de la historia humana, las personas se beneficiaban del efecto antidepresivo de los estilos de vida ancestrales. Pero en el último siglo, la tecnología ha evolucionado a un paso arrollador y muchos de los estilos de vida que nos beneficiaban han ido gradualmente desapareciendo. La incidencia de la depresión ha aumentado a unos niveles que están totalmente fuera de control en nuestra sociedad tecnológica. Nuestros cerebros de la Edad de Piedra no están diseñados para vivir una vida sedentaria, aislados de la naturaleza, sin conciliar un sueño saludable, con un estrés crónico y alimentándonos con comida inflamatoria 365 días al año.

El Dr. Stephen Ilardi, Phd, psicólogo clínico de la Universidad de Kansas, ha desarrollado un programa innovador para sanar la depresión mayor sin medicamentos, modificando el estilo de vida mediante la integración de seis elementos sanadores. Estos son: ácidos grasos esenciales omega 3, desarrollo de actividades, ejercicio físico, exposición al sol, apoyo social y el sueño.

 

Ácidos grasos esenciales Omega 3

Nuestro cerebro está compuesto mayormente de grasa (60 por ciento). Las moléculas de grasa juegan un rol vital en el desarrollo de las células del cerebro y en la cobertura de las fibras neuronales. Desafortunadamente, nuestro cuerpo no puede producir los ácidos grasos esenciales omega 3, los cuales son cruciales para el funcionamiento del cerebro. Los omega 3 se encuentran mayormente en el pescado salvaje (salmón, sardinas), nueces, semillas y algas marinas. Nuestros antepasados comían grandes cantidades de omega 3 que gradualmente han desaparecido de la dieta americana. Nuestro cerebro necesita una fuente de omega 3 para el funcionamiento efectivo de los neurotransmisores en el cerebro. Es por esto que nuestra sociedad tiene una alta incidencia y riesgo de enfermedades mentales, incluyendo la depresión. Los países con más alto consumo de omega 3 tienen la menor incidencia de depresión. Muchos investigadores clínicos han comenzado a utilizar el omega 3 (dosis individualizadas de EPA y DHA) para tratar y prevenir la depresión.

 

Desarrollo de actividades

La depresión está vinculada con el proceso de pensamiento negativo tóxico llamado rumination. Este hábito consiste en dar vueltas en la cabeza a pensamientos negativos por largos periodos de tiempo. Esto es típico de pacientes que padecen de depresión. Las personas que tienen mucho tiempo libre y con mentes no ocupadas padecen de este mal hábito. El mayor factor de riesgo para este tipo de conducta es el estar solo, aislado de la sociedad y de la naturaleza.

Ejercicio físico

Nuestros antepasados estaban en una excelente condición física. Se ejercitaban alrededor de ocho horas al día y caminaban de cinco a diez millas diarias en busca de alimentos. Investigadores han comparado el ejercicio aeróbico y el medicamento antidepresivo Zoloft en el tratamiento de la depresión. El ejercicio de bajo impacto aeróbico por 30 minutos diarios, tres veces por semana tuvo tan buen resultado como el tomar el medicamento antidepresivo. Actividades como caminar rápido, ciclismo, jogging y levantamiento de pesas, todos han sido efectivos para mejorar la depresión. El ejercicio cambia el funcionamiento del cerebro y aumenta los niveles de dopamina y serotonina, que son neurotransmisores que nos hacen sentir mejor.

Exposición al sol

El exponerse directamente a un día soleado puede mejorar tu ánimo dramáticamente. El cerebro, a través de receptores en la retina, calcula la cantidad de luz recibida cada día y reajusta tu reloj interno.

Sin una exposición adecuada a la luz solar, nuestro reloj interno pierde su sincronización y cuando eso ocurre, se desarmonizan los ritmos circadianos que regulan la energía, el sueño, el apetito y los niveles hormonales. La interrupción de estos importantes ritmos biológicos detona la depresión clínica. Todo lo que necesitamos es media hora de luz solar por la mañana para reajustar nuestro reloj interno.

Sueño

De nuestra propia experiencia sabemos que el sueño y el ánimo están entrelazados. Cuando ocurren trastornos del sueño por días consecutivos, nos irritamos y perdemos el poder de concentrarnos. El sueño interrumpido es uno de los detonadores más potentes de la depresión. No solamente la falta de sueño puede causar depresión, sino lo inverso es cierto. Alrededor de cuatro de cada cinco personas que sufren de depresión padecen de algún trastorno del sueño. La depresión también afecta la calidad del sueño, privándonos de la etapa más profunda.

Apoyo social

Nuestros antepasados nunca estaban solos. El cazar, cocinar, divertirse y hasta el dormir se hacía en compañía de personas queridas. El aislamiento social era algo desconocido. En el presente, nos pasamos largas horas frente al televisor o a una computadora y muchas veces nos alimentamos solos. La tecnología promueve el aislamiento colectivo y una característica de la depresión es que causa más aislamiento. Cuando logramos una reconexión directa con personas queridas y amistades de confianza, mejoramos nuestro ánimo. El tener buenas relaciones íntimas no tóxicas disminuye el riesgo de recaer en depresión.

El uso de este tipo de tratamiento con intervención en los estilos de vida, utilizando un enfoque integral, después de descartar desbalances hormonales, disfunción de la tiroides, disfunción del páncreas (diabetes), apnea del sueño, estrés activo, etc., ha obtenido resultados impresionantes en los pacientes con depresión. Recientemente, hemos implementado este nuevo programa en nuestra clínica de Medicina Funcional basados en el modelo establecido por el Dr. Stephen Ilardi. Es hora ya de que todo profesional de la salud que tenga los conocimientos y la pasión por sus pacientes ponga su granito de arena para poner un “detente” a la epidemia de la depresión.

El Dr. Manuel R. Prats es especialista en Medicina Anti-Aging (Medicina Metabólica y Nutricional) y posee entrenamiento especializado en reemplazo hormonal. Su oficina está localizada en la calle Carazo #6, Guaynabo. Para citas llamar al (787)600-0271.

 

 

Be Sociable, Share!